Para grabar una canción en un estudio se siguen cinco pasos: preparar la canción y la sesión (ensayo, tempo, maqueta), grabar los instrumentos y las voces, editar las tomas, mezclar las pistas y masterizar el resultado. Lo más habitual es grabar primero la base rítmica, batería y bajo, y después guitarras, teclados, voces y arreglos. Cuanto mejor llegue preparada la canción, menos tiempo se pierde en el estudio y mejor suena el resultado.
1. Preparar la sesión de grabación
La sesión empieza semanas antes de entrar al estudio. Antes de grabar conviene:
- Cerrar la canción: estructura, letra, tonalidad y tempo definitivos. En el estudio se puede ajustar, pero no componer desde cero.
- Ensayar con claqueta, el metrónomo que se escucha por auriculares, si se va a grabar con ella.
- Grabar una maqueta, aunque sea con el móvil, y enviarla al estudio para que el técnico prepare la sesión.
- Revisar el equipo: cuerdas y parches nuevos unos días antes, instrumentos ajustados, cables sin ruido.
- Cuidar la voz: descanso la víspera, agua y nada de forzar en el ensayo previo.
2. Qué llevar el día de la grabación
- Instrumentos, pedales y amplificadores propios.
- Repuestos: cuerdas, baquetas, parches, púas, pilas.
- Afinador y las letras impresas.
- Referencias: dos o tres canciones de otros artistas cuyo sonido le guste.
3. La grabación, en orden
Al llegar, el técnico coloca los micrófonos y hace la prueba de sonido de cada instrumento. Después se graba, normalmente en este orden:
- Base rítmica: batería y bajo, a veces con una guitarra o una voz guía que se sustituirá después. La batería es lo que más tiempo de preparación pide; se explica en grabación de baterías en estudio.
- Guitarras y teclados.
- Voz principal, con varias tomas para elegir.
- Coros, solos y arreglos: lo que se añade por encima, lo que se llama overdub.
Otra opción es grabar la banda en directo, todos a la vez, y añadir después la voz o los solos. Conserva la energía del grupo y es más rápido, pero exige llegar muy ensayado. La elección se hace con el técnico según el estilo. Puede ver cómo se plantean las sesiones en grabación musical en estudio.
4. La voz, capítulo aparte
La voz suele ser lo que más escucha el público y lo que más tomas necesita. Se graba en un espacio tratado para que no suene la sala, con un micrófono elegido para ese timbre y con una mezcla de auriculares cómoda para el cantante. Es mejor grabar cuando la voz está fresca y hacer pausas. Ampliamos en grabación de voces en estudio.
5. Edición
Con todo grabado, se eligen las mejores tomas y se combinan fragmentos de varias si hace falta. Se ajustan pequeños desajustes de tiempo, se limpian ruidos y respiraciones excesivas y, si el artista lo quiere, se corrige la afinación con discreción. Una buena edición no se nota.
6. Mezcla y mastering
La mezcla equilibra todas las pistas: volúmenes, panorama, ecualización y efectos. El mastering trabaja sobre la mezcla terminada para prepararla para su publicación. Son dos fases distintas que se explican en la guía sobre la diferencia entre mezcla y mastering. Normalmente hay una o varias rondas de revisión antes de dar la canción por cerrada.
7. Entrega
Al final recibirá el máster de la canción en alta resolución y en el formato que pida su distribuidora, y, según lo pactado, versiones instrumentales o stems, las mezclas separadas por grupos de instrumentos. Guarde también una copia de la sesión de grabación por si un día quiere una nueva mezcla.
Cómo es un día de grabación
Una sesión tipo empieza con el montaje: colocar a los músicos, situar los micrófonos y comprobar que todo llega limpio a la mesa. Después viene la prueba de sonido y la preparación de las mezclas de auriculares, para que cada músico se escuche bien. Conviene grabar al principio las partes más exigentes, cuando todos están frescos, y dejar para el final los detalles. Entre tomas se escucha lo grabado con calma: es el momento de decidir si una parte está bien o merece otro intento. Hacer pausas cortas cada cierto tiempo evita que el oído se canse y que las decisiones empeoren al final del día.
Errores que hacen perder tiempo
- Llegar sin tempo decidido o con la letra a medio terminar.
- No haber ensayado nunca con claqueta y descubrirlo en la sesión.
- Instrumentos sin revisar o mal afinados.
- Querer grabar demasiadas canciones en poco tiempo.
El tiempo de estudio es el factor que más pesa en el presupuesto; puede ver los demás en de qué depende el precio de un estudio de grabación. Si quiere grabar su canción, envíenos la maqueta desde el formulario de contacto.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo se tarda en grabar una canción?
Depende del número de instrumentos, de si se graba en directo o por capas y, sobre todo, de lo ensayada que esté. Una voz sobre una base terminada puede resolverse en una sesión corta; una banda completa con coros y arreglos necesita más. La edición, la mezcla y el mastering se hacen después y llevan su propio tiempo.
¿Hay que grabar con claqueta?
No es obligatorio, pero ayuda mucho. La claqueta es un metrónomo que los músicos escuchan por auriculares. Facilita grabar por capas, editar y añadir instrumentos después. Hay canciones que respiran mejor sin ella, con cambios de tempo naturales; en ese caso conviene grabar la base en directo. Ensaye con claqueta antes si va a usarla.
¿Puedo llevar mi propio equipo?
Sí, y en el caso de instrumentos, pedales y amplificadores suele ser lo recomendable, porque forman parte de su sonido. Avise al estudio con antelación de lo que va a traer para preparar la sala. Revise el equipo antes: cables que hacen ruido, potenciómetros sucios o cuerdas viejas se oyen en la grabación.
¿Qué es una toma y cuántas se graban?
Una toma es cada intento grabado de una parte o de la canción entera. Se graban las necesarias hasta tener una interpretación buena, y a menudo varias para combinar los mejores fragmentos en la edición. No hay un número fijo: depende de la parte, del músico y del cansancio, sobre todo en la voz.



